lunes, 27 de enero de 2014

Morir, dormir, tal vez soñar






La primera entrada del año y va a ser un soneto. Porque hacía mucho que no escribía ninguno y llevo bastante tiempo queriendo hacer un pequeño homenaje, siempre salvando unas distancias insalvables, al famoso soliloquio de Hamlet, que si todavía no lo has leído lo puedes encontrar aquí 

Sólo espero que William Shakeaspeare no se retuerza en su tumba por culpa de mis pocas dotes para la poesía

Morir igual que vientos en colinas,
como un eco que susurra tu nombre.
Pues es sin duda el destino del hombre
que un día comienzas, otro terminas.

Dormir, viviendo entre las clandestinas
reliquias que dejaste  y tu renombre,
que siempre está presente, y que no asombre
que no quiera escaparme de estas ruinas.

Dormir para encontrarme con aquel
tenue recuerdo del que se marchó,
y convirtió la vida en algo cruel.

Tal vez soñar, sí, soñar con su piel,
con lo que el destino una vez unió.
Morir, dormir, tal vez soñar con él.