martes, 27 de agosto de 2013

Pesadilla




Ni una sola entrada en todo el mes de Agosto... teniendo en cuenta que no he hecho nada importante no sé en qué lugar me deja, pero seguro que no es en uno bueno. Como atenuante declaro que la semana pasada fue una semana horrorosa, que aunque tuvo sus cosas buenas, yo la completé con un humor muy sombrío, en la que no quiero hablar con nadie y, como diría mi compañera de piso: estás en esa semana en la que no hay quien te aguante (y si no dice eso es algo parecido, o al menos debe pensarlo).
Luego estuvo el accidente con la puerta, del que todavía no hay culpables claros a falta de testigos, y en el que yo vi las estrellas y recordé cada insulto de todos los idiomas que he aprendido a la largo de mi vida... resumiendo, que me di un golpe en el pie con la puerta y mi uña acabó de un color morado negruzco. Yo, que soy de naturaleza dramática y pesimista, anuncié a bombo y platillo la anticipada muerte de dicha uña. Pero como no hay mal que cien años dure parece que a mí ya se me ha pasado el mal humor, endulzado por un montón de chocolate que grita 'bomba calórica y cómeme' a partes iguales y porque el futuro de mi dedo parece más halagüeño ahora que está recuperando un color más humano.

Me enredo más de lo que pensaba. Como quería dejar al menos una entrada en agosto, y ni he terminado la de las películas que he visto, ni la de los libros que he leído, que no han sido muchos porque ya he dicho que soy muy vaga, he decidido optar por el argumento de una de mis últimas pesadillas. Principalmente porque es de los más largos y enrevesados que recuerdo haber soñado.

Insisto en lo de pesadilla. Y sí, yo también me pregunto qué demonios le pasa a mi subconsciente cuando me duermo.

31/07/2013
Hoy he tenido una pesadilla bastante gráfica y muy desagradable. Yo veía todo desde la perspectiva de una chica que a veces parecía que era yo y otras no. Es decir, que a veces veía todo desde fuera y otras veces sentía como si las cosas me estuviesen pasando a mí.
Todo comenzaba porque hacía fotografías para publicarlas en algún periódico local y en algunas de ellas salía yo directamente, y eso llamaba la atención de una especie de organización mafiosa. Secuestraban a la chica, la torturaban, violaban de forma muy violenta y experimentaban con ella. Cuando se cansaban la dejaron volver a casa con su familia. Como está muy traumatizada su familia deciden mudarse a otra ciudad para que pueda superar lo que ha ocurrido. Curiosamente lo de mudarse consiste en mover todo el edificio donde solía vivir a otra ciudad (y en esta mudanza yo tengo que sufrir un horrible viaje en coche en el que me tocaba conducir a mí, y creo que esa era la única parte que 'vivía' en primera persona).
Pronto se descubre que el cambio de ciudad no sirve de mucho, porque la chica tiene la sensación de estar permanentemente observada. También conoce a un chico que parece un superhéroe (con traje y todo), que intenta ser agradable con ella y convertirse en una especie de amigo. Es él quien le dice que el secuestro le ha dejado 'secuelas' en forma de superpoderes por culpa de los experimentos que hicieron con ella y que no fue más que un conejillo de indias. También le dice que irán a por ella porque ha sido la única con quien ha funcionado los experimentos, pero que pueden adelantarse si atacan ellos primeros. Buscando vengarse los encuentra en una especie de hospital abandonado, y descubre que los miembros de la organización se habían inyectado algo porque pensaban que ya tenían todo el experimento perfeccionado. Sin embargo en lugar de darles superpoderes sufren una reacción que los convierte en unos seres grotescos, grandes y monstruosos que sólo quieren comer (y por comer entiéndase carne humana). Ahí descubría que los superpoderes de la chica eran una agilidad tremenda y una gran habilidad con el manejo de cuchillos (llegaba a cortar por la mitad a uno de los monstruos). Todo parecía que iba bien, y aunque costaba algún que otro golpe y mucho esfuerzo la chica finalmente consigue matar a todos los monstruos, incluido el que parece ser el jefe y que es el más fuerte de todos. Pensando que todo había acabado y que por fin se había vengado vuelve a su casa, que en ese momento está vacía. Al poco rato llega el amigo superhéroe, muy alterado y diciendo que tienen que huir muy lejos porque si no les van a matar. Ella exige saber qué está pasando y el superhéroe acaba confesando que él formaba parte de la organización antes de que la secuestraran, pero que todo se fue de las manos y se marchó; también que el jefe, uno de los monstruos que mató en el hospital, no estaba muerto y que el experimento sí que había funcionado con él y ahora era más fuerte que ellos dos, pero que le había provocado evidentes deformaciones físicas y por eso quería encontrarla, para poder experimentar con ella (que no había sufrido secuelas).
Ella se siente muy traicionada, pero no tiene mucho tiempo para enfadarse porque el 'jefe' les encuentra pronto y empieza a atacarlos. Resulta ser cierto que es mucho más fuerte que ellos dos, así que a duras penas tienen tiempo de huir, y saben que eso es lo único que van a poder hacer a partir de ahora. Antes de marcharse la chica suplica que primero tiene que saber si su familia está bien, que van a seguir así y que quiere despedirse de ellos. Cuando les llama por teléfono una voz que no es de nadie de su familia le contesta que llega tarde y que toda su familia ya está muerta.  

Ey! También es cierto que, por suerte, no todos mis sueños son así de desagradables. Hace poco he soñado que era un hada con alas de colores fluorescentes que podía volar muy rápido. Algún día tengo que buscar un sueño agradable que haya apuntado y escribirlo aquí también para compensar, y que no parezca que mis sueños son sacados del argumento de una peli de superhéroes.

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