domingo, 7 de abril de 2013

Cuatro cosas mal contadas




Digo que no voy a abandonar el blog y lo dejo más que olvidado durante tantos meses que prefiero no contarlos. Y ni siquiera sabría a qué echarle la culpa: vagueza, otras prioridades, redes sociales que acaparan mi tiempo en internet, pocas cosas interesantes que contar... un poco de todo y mucho de nada.

No voy a hacer una gran entrada para esta nueva inauguración del blog. Para eso necesitaríamos un cheff famoso que me dijese a voces lo mal que lo llevo haciendo y que no se extraña de que todo se ha ido a pique; y como de esos todavía no tengo la cosa tendrá que ir más despacio, con más trompicones y los platos seguirán sin llegar a tiempo y no cuestionaremos el sabor.

¿Y por qué he decidido volver al blog? Supongo que la respuesta está en las redes sociales: tuenti abandonada, facebook sigue porque está unida a twitter (¡twitter de mis amores, que me permites hasta un 2x1!) y tumblr relegada a los fines de semana para mi gran disgusto ¡buena conexión, divino tesoro! Así que todo lo que querría decir ha quedado reducido a los caracteres que permita twitter, que no sé cuántos son, pero que desde luego se quedan muy corto para todas las series que me trago, todos los libros que leo y la cantidad de mala leche que tengo acumulada contra políticos y economistas.
Y para eso está el blog, para poder escribir sin limitaciones sobre las cosas que hago, que no hago y debería hacer y el mundo y sus locuras en general.

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