domingo, 28 de abril de 2013

The spirit carries on




Tenía pensado haber escrito este fin de semana una entrada sobre la primera temporada de la serie The IT Crowd, una serie británica de humor. Sin embargo una llamada el viernes de esas que nadie quiere recibir ha complicado las cosas y ha hecho que considere apropiado retrasar la entrada unos días.

Por motivos de estudios también tardaré más tiempo de lo que pensaba en continuar con las series que suelo ver o terminar los libros que estoy leyendo, sobre todo porque son muy largos y están recién empezados. Antes o después habrá más entradas, pero no creo que pueda ser con tanta frecuencia como me gustaría. Así que nada de pensar que he vuelto a dejar el blog abandonado. Como dirían los políticos: sólo es una desaceleración entradil transitoria.

Para terminar la entrada quería dejar una canción que a mí, que soy más fan de la reencarnación que de eso de ir al infierno, ahora mismo me relaja bastante. Se trata de de The Spirit Carries On del grupo Dream Theater. Esta canción está incluida en el disco Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory, que tiene la curiosidad de narrar la historia de un joven que se somete a una sesión de hipnosis y que lo lleva a una vida pasada con trágico final.





martes, 23 de abril de 2013

Los Caminantes, Carlos Sisí




Toca una nueva entrada con una reseña literaria, en concreto la del libro que terminé la semana pasada. Se trata de Los Caminantes, la primera novela del escritor Carlos Sisí y cuyos primeros capítulos fueron publicados por internet.

Supongo que con el nombre de la novela y con la portada uno se puede hacer una idea bastante acertada de cuál va a ser el argumento: zombies. El tema estrella del momento con serie de televisión basada en cómics (The Walking Dead), varias películas como 'Memorias de un zombie adolescente' y unos cuantos libros para escoger.  Y a parte de ser un tema de moda también es un tema que yo suelo evitar no porque su lectura me de miedo, sino porque consigue que tenga pesadillas con zombies con una frecuencia excesiva.
Porque una pesadilla con muertos vivientes pase, pero soñar lo mismo todos los días de la semana, especialmente cuando son sueños desagradables, es horroroso. El miedo que no conseguían darme ni películas ni series me lo daban mis pesadillas a la vez que sumaba lo de olvidarme de un sueño reparador. Así que la única solución para evitarlas fue cortar de raíz con ese género, y no sé muy bien por qué me dio entonces por escoger este libro como mi siguiente lectura.
Pasemos al argumento y advertiré que se trata del primer libro de una trilogía.


Nadie sabía cómo había empezado todo, exactamente. El mundo se había desestabilizado mucho antes de que ningún científico hubiese podido dar alguna explicación. Ningún programa de televisión aguantó el tiempo suficiente como para teorizar sobre el problema. Al principio podías verlo en la televisión. Hablaban sobre ello - muy poco al principio, pero luego cada vez más; en la televisión basura de la noche, en los programas nocturnos líderes de audiencia, hasta que ya no se hablaba de otra cosa y la noticia del año lo inundaba todo. 

Lo primero que me llamó la atención de este libro fue la portada: ese ejecutivo con cara de pocos amigos, traje que ha conocido tiempos mejores y demandando sangre y nuevas víctimas. Lo que viene siendo un buen zombie que se precie y al que sólo le falta estar un poco más 'a cachos'.
No suelo escoger un libro por la portada, pero en este caso sí que fue un factor a tener en cuenta porque hizo que el libro destacase entre el resto el día que lo vi en la biblioteca.

El libro tiene algo menos de 300 páginas y se lee bastante bien y rápido si lo coges con ganas.
La historia no difiere mucho de cualquier otra que hayas podido ver si te has interesado un poco en el género de zombies: una epidemia que nadie sabe de dónde ha salido y que pronto se sale de cualquier control en forma de apocalipsis, junto con la historia de los pocos supervivientes que quedan luchando para vivir entre los muertos.

En general la historia me ha gustado. La acción se desarrolla en Málaga, lo que me ha sorprendido porque es el primer libro de zombies ambientado en España que leo, lo que lo hace 'más cercano'. Los personajes, en su mayoría, me han gustado; aunque algunos pecan de ser demasiado planos. Es cierto que tienen que evolucionar para enfrentarse a una situación así, pero creo que algunos tienen una transición demasiado brusca de no poder asimilar lo que está ocurriendo a convertirse en eficaces soldados mata-zombies. En ese sentido he echado de menos más 'derrumbes' emocionales de los personajes, como sería lógico en una situación así.
El mayor acierto ha sido uno de los personajes: el Padre Isidro. No quiero decir mucho sobre él porque no quiero quitar la sorpresa de los posibles futuros lectores, pero puedo decir que encarna el papel que te recuerda que a veces lo más peligroso no son los muertos, sino los vivos. Un diez para ese personaje, que me ha parecido lo más curioso de la novela.
También me han gustado las acciones de lucha contra los zombies y la forma de introducir los primeros síntomas de la epidemia, que me ha parecido bastante realista.

Atendiendo únicamente a la parte literaria no he tenido quejas reseñables. Tiene la dosis justa de diálogos, descripciones y acción para mantener el interés y que no resulte pesada. La lectura es rápida y afable, centrándose más en las situaciones que en los pensamientos de los personajes; y aunque no sobresalga por grandes frases o citas literarias consigue mantener con buen acierto la tensión, que viene a ser lo importante en este género.

En la parte que menos me ha gustado tengo que destacar lo que ya he dicho de la falta de crisis emocionales de los supervivientes, así como la gran distinción entre buenos y malos. Soy de la opinión que en los libros, y más en uno como este, no puede haber únicamente blanco o negro, sino que se necesita cierta dosis de ambigüedad. En este libro, por el contrario, los personajes son buenos o son malos sin que haya término medio. En ese sentido también he echado en falta que se produzcan enfrentamientos, aunque sean menores, entre los miembros de los pequeños campamentos de supervivientes. Por el contrario todos llevan una convivencia bastante pacífica, algo no muy lógico si están en medio de una catástrofe como esa y que es de esperar que todos estén al borde de una cierta dosis de locura asociada con el instinto de supervivencia.
Otro aspecto que me ha resultado un pequeño quebradero de cabeza es que muchas veces no sabía qué personaje era quién. La historia cuenta con muchos personajes que se van alternando rápidamente o del que no te han contado cuál ha sido su origen en la epidemia, lo que hacía que a veces me hiciese cierto lío con los nombres, especialmente de los personajes secundarios que aparecían de forma esporádica. Aunque esa dificultad es algo que me ocurre con casi todos los libros con un número considerable de personajes, así que no creo que se pueda tener mucho en cuenta ese detalle.

Como ya he indicado este libro forma parte de una trilogía, cuyas continuaciones son 'Los Caminantes: Necrópolis', y 'Los Caminantes: Hades Nebula'. No sé cuándo podré leer los siguientes tomos porque no quiero arriesgarme a que vuelvan las pesadillas de zombies y prefiero espaciar un poco este tipo de lecturas. Como sólo he tenido una única pesadilla con este libro es posible que no tarde demasiado en ponerme con ellos, aunque seguro que pasarán unos meses hasta que me lance a por el segundo.
Al ser parte de una trilogía es de esperar que no se resuelvan ninguna de las dudas de por qué se ha producido la epidemia. Es cierto que se dan pequeñas pistas que apuntan a que se trate de un virus que se encuentra en el aire (los muertos reviven aunque no sean mordidos) y que es posible que pueda conseguirse cierta inmunidad en determinados casos. Pero respuestas definitivas ninguna.

Me parece una historia recomendable para alguien que esté buscando adentrarse en el mundo de los zombies y quiere una historia típica del género. Si indagase un poco más en la profundidad de los personajes y en un comportamiento más emocional y menos calmado se llevaría más nota, pero con esos detalles creo que le daré un 3.75 sobre cinco.

   




sábado, 20 de abril de 2013

We can be like they are... Come on baby... Don't fear the reaper




Como ahora mismo no tengo demasiadas ganas de escribir la reseña de Los Caminantes y no creo que termine la primera temporada de Supernatural esta semana voy a ir a por una canción que escucho mucho últimamente.
Se trata de de 'Don't Fear the Reaper' del grupo Blue Öyster Cult, y que escuché por primera vez en un capítulo de Supernatural en el que una chica era perseguida por una parca.
Si pones un poco de atención puedes notar que hay un instrumento peculiar, un cencerro (cowbell, eso que llevan los animales) y que, al parecer, dio pie a unas cuantas bromas. 
Pasamos a la canción, para lo que he escogido un vídeo en que la letra ya estaba incorporada.



Hay numerosas versiones de esta canción para escoger, incluidas lo que parecen ser varias versiones del propio grupo. De los covers tal vez la más conocida de todas sea la de HIM, pero aquí dejo unas cuantas para que cada uno se quede con la que prefiera. 



No sé cómo demonios se hace para que me deje poner dos vídeos 'en la misma línea', así que se queda así, salga como salga.
También tengo que decir que he seguido corriendo ¡sorprendente conociéndome! y que las agujetas poco a poco han ido disminuyendo, al igual que las molestias de espalda que tenía ocasionalmente. Eso sí, el insomnio y el estrés siguen igual.

miércoles, 17 de abril de 2013

Los Vengadores




Ahora que he dado por iniciada la sección de cine y que ha sido la última película que he visto no voy a dejar pasar la oportunidad de hablar de una de mis películas favoritas: Los Vengadores.

Para los que no estéis al tanto esta película se enmarca dentro de la serie de películas basadas en el universo marvel y está dirigida por Joss Whedon (creador de Firefly o Bufffy Cazavampiros), y que nos reúne en una sola entrega a todos los superhéroes de los cómics que ya habíamos visto en entregas anteriores. 
El resumen de la película, para no alargarnos demasiado, es el siguiente:


Cuando un enemigo inesperado surge como una gran amenaza para la seguridad mundial, Nick Fury, director de la Agencia SHIELD, decide reclutar a un equipo para salvar al mundo de un desastre casi seguro. Adaptación del cómic de Marvel "Los Vengadores", el legendario grupo de superhéroes formado por, entre otros, Ironman, Hulk, Thor y Capitán América. (FILMAFFINITY)

Me temo que en esta película no puedo ser demasiado imparcial porque, como ya he dicho, es una de mis favoritas. Por no hablar que hay dos actores o personajes que... pues eso que se puede imaginar todo el mundo... cuando los veo salen los corazoncitos y las flechas disparadas en todas las direcciones.  En concreto se tratan de Iron Man: playboy, filántropo, billonario y sarcástico Tony Stark; y del malo, psicópata, potencial lider mundial con cierta locura mal encauzada ¡ah, y dios nórdico! ¡partidazo! de Loki. Ahora que lo pienso, viendo que mi atracción se centra en el playboy egocéntricos y en el psicópata en potencia creo que debería plantearme eso de encauzar mejor mi vida amorosa.

Vayamos mejor a la película. No puedo hablar mucho sobre si es o no una buena adaptación de los comics porque confieso que nunca he leído ninguno de Los Vengadores; y tampoco ninguno concreto de los superhéroes que participan. Yo he sido siempre más de manga que de Marvel o DC, aunque me estoy planteando seriamente la opción de darles una oportunidad. La película es entretenida, con grandes efectos visuales, por los que estuvieron nominados al óscar, y con un argumento bastante coherente para la coctelera que supone el mezclar a todos los superhéroes juntos en una misma misión. 

Todo se centra en evitar que Loki, dirigiendo a un ejército de alienígenas bastante feos, se alce como nuevo dictador mundial. Contra él se creará la iniciativa Los Vengadores, en la que al principio cada uno tira para su lado y que reúne a lo mejor que la tierra puede aspirar para defenderse.
El problema de esta película radica en que, si no has visto las anteriores -que si te pones a pensar son unas cuantas- o conoces algo de los cómics no te enteras ni de la mitad. No sabes qué es S.H.I.E.L.D, por qué Loki está tan resentido con todo y está obsesionado con ser el rey de algo (el pobre no se tomó muy bien la noticia de ser adoptado). No sabes por qué Steve Rogers, alias Capitán América, tiene tanta fuerza ni por qué ha pasado años congelado. Tampoco sabes lo que Tony Stark tiene en el pecho, ni qué función tiene... Un sin fin de pequeños detalles que hace que te pierdas entre nombres y referencias si no los conoces.
Si algo tengo para criticar a esa película es eso: no es una historia independiente, por mucho que puedan vendértela así. Necesitas haber visto las películas de Capitán América, Hulk, Iron Man, Thor... para poder disfrutarla en profundidad. 

En la parte buena podemos decir que los personajes son carismáticos, con personalidades muy marcadas y diferenciadas. Tiene momentos de humor y momentos de drama. No debemos olvidar que está distribuida por Disney, así que tampoco hay grandes dosis (visuales) de violencia ni un lenguaje especialmente vulgar, aunque algo cae. Estoy segura que en los cómics eso es algo que está mucho más potenciado y que de tratarse de otra productora tal vez habría habido mucho más. 
No puedo hablar por el público aficionado a los cómics, pero creo que al menos para los no iniciados puede ser una buena opción para una tarde entretenida. 

De puntuación la doy un cuatro de cinco.


lunes, 15 de abril de 2013

El arte de que te duela todo




Vengo a quejarme.
Creo que ese va a ser el único propósito de esta entrada, al menos en lo que encuentro la inspiración para escribir -escribir medianamente bien- una entrada sobre la película Los Vengadores, termino de ver la primera temporada de Supernatural, que es algo que hago todos los años, y acabo el libro de Los Caminantes; que ahora que estoy en racha de no soñar con zombies tengo que aprovechar con este tipo de lecturas.
Me distraigo y no me quejo.
Puedo quejarme de política ¡de esto tengo para escribir un libro! Porque yo, en mi incansable búsqueda hacia la imparcialidad, he descubierto que, por mi parte, los pueden desterrar a todos. El clásico 'la misma mierda con distinto nombre'. Pero realmente la política hoy no me apetece. Ya me fastidia con asiduidad cada uno de mis días como para dedicarla todavía más tiempo. También podría quejarme de lo desastrosa que es mi vida social. Vale, no me quejo del terreno de la amistad, aunque no me importaría que fuese un poco más extenso... pero lo que es perspectiva romántica no sabría asegurar quién huye más del tema: si ella de mí o yo de ella. No sé si será que me estoy volviendo republicana en esto de buscar príncipe o que con el tiempo tengo más la vista en el suelo que en las nubes, pero mis 'mariposas' no quieren dignarse a aparecer. Y, la verdad, no sé si sentirme agradecida o pensar que hay algo raro en mi cerebro. Como si el interruptor se hubiese quedado atascado en la posición de negación y no tenga demasiados alicientes para repararlo.
Ahora que lo pienso, ni siquiera quería quejarme de mi vida romántica.
Como dice la entrada: me duele todo. Me duelen los brazos, la espalda, las piernas y todo lo dolible en un cuerpo humano.

Son las maravillas del deporte.

Que me ha dado por buscar una vida sana y me he lanzado hacia los cantos de sirena que me susurran las buenas nuevas sobre piernas de modelo y vientre plano. Lo de resultados todavía está por ver, pero mis músculos, huesos y células ya los notan ¡los notan cuando me desplomo en el sofá y luego quiero volver a levantarme entre lastimosos quejidos!
Vengo a quejarme, de vicio, de que mi falta de costumbre hacia el deporte se esté burlando de mí con todo lo que sabe.
Dicen que el deporte es muy bueno para el insomnio y el estrés. Como de eso voy servida para varias vidas esperemos que, a parte de agujetas, con eso también contribuya un poco.

jueves, 11 de abril de 2013

El extranjero, Albert Camus




Como he tenido el blog muy abandonado estos meses creo que no sería correcto hacer una reseña de los libros que me he leído mientras estaba ausente. Esas cosas siempre sientan mejor cuando están recientes y aun tienes los ecos de ese libro resonando en tu cabeza. Así que la reseña de esos libros se perderán -como lágrimas en la lluvia- hasta que se me crucen las dos neuronas cuerdas que me quedan y me de por volver a leerlos. 

El último libro que me he leído y del que sí habrá reseña es El extranjero de Albert Camus. Uno de esos clásicos obligatorios y el primero de 'Los 100 libros del siglo de Le Monde', en el que abundan títulos franceses, como es lógico, e imagino que será considerado como uno de los mejores de la literatura en ese idioma. Reconozco que no sé apenas nada del autor, sólo lo que se chiva la wikipedia; y tampoco había leído absolutamente nada del libro o el argumento cuando empecé a leerlo. 

Guía moral e intelectual de la generación llegada a la madurez entre las ruinas, la frustración y la desesperanza de la Europa de postguerra, Albert Camus (1913-1960) saltó a la fama con la publicación, en 1942, de EL EXTRANJERO. La novela -lúcida descripción de la carencia de valores del mundo contemporáneo- tiene como referencia omnipresente a Meursault, su protagonista, a quien una serie de circunstancias conduce a cometer un crimen aparentemente inmotivado; su muerte en el patíbulo no tendrá más sentido que su vida, corroída por la cotidianidad y gobernada por fuerzas anónimas que, al despojar a los hombres de la condición de sujetos autónomos, les eximen también de responsabilidad y de culpa.

Tengo que indicar que antes de leer el libro tampoco había leído ninguna sinopsis como la que hay arriba, que está sacada directamente de casadellibro. Creo que es importante decir esto porque sinopsis como esa ya te indica la interpretación que debes sacar del libro y que yo, al no haber leído nada, no era algo en lo que iba a orientarme.
Admito que el libro apenas me ha gustado. Lo he terminado, eso sí, pero supongo que sólo lo he terminado porque es muy corto (algo menos de 150 páginas) y lo pude leer en una tarde. No sé si fue la mezcla de leerlo en el tren, que a veces me marea cuando voy leyendo, o que no era el tipo de lectura que me apetecía en ese momento lo que propició que yo estuviese deseando que se terminase.
Me ha parecido un libro lento en el que no he conseguido identificarme con ningún personaje ni con ninguna situación. El protagonista , Meursault (al que no sé por qué motivos me dio por cambiarle el nombre a Albert) es una persona totalmente indiferente a todo lo que le rodea, sin valores ni convicciones hacia nada. Durante un momento del libro expresé en voz alta que el personaje 'no tenía alma', para que, curiosamente, unas cuantas páginas más adelante otro de los personajes acusase al protagonista de eso mismo.
Mientras lo leía no podía dejar de pensar que Meursault, antes de que cometiese el asesinato que yo no sabía que iba a ocurrir, era un asesino en potencia por su falta de empatía. Así que ver que mataba a alguien no fue ninguna sorpresa.

Puedo entender la indiferencia del protagonista hacia todo lo que le rodea porque, como suelo decir de vez en cuando, 'a veces tengo la sensación de vivir sólo por inercia'. No le condeno por no llorar la muerte de su madre, como finalmente terminan haciendo en el libro. Si le condeno, en todo caso, es porque en el libro se termina echando la culpa de la indiferencia a la sociedad que deshumaniza al hombre cuando la sociedad que rodea a Meursault sí que intenta integrarlo. Muy a su manera, cierto, pero no le excluyen de la sociedad ni cuestionan su falta de valores hasta que no llega el juicio.
Meursault no consigue encontrar la felicidad o la pasión en la sociedad, ni la religión o el amor. Tampoco es capaz de encontrar la tristeza en la muerte de los seres queridos. Finalmente descubre que la felicidad siempre había estado dentro de si mismo, no en el exterior y que él es el extranjero dentro de su propia sociedad. Pero, y aquí es donde a mí me falla el libro, si la felicidad siempre había estado dentro de si mismo también debía haber estado lo infelicidad que había sentido antes y no en esa religión o esa sociedad que no han sabido darle lo que buscaba. Meursault es feliz e infeliz por sus propios medios, y lo habría seguido siendo con o sin sociedad, como lo había sido antes de conocer al resto de personajes del libro o que le hablasen de religión.
Me ha gustado la discusión entre la búsqueda de la felicidad a través de la religión que el protagonista no es capaz de comprender y así lo hace saber. El problema ha sido que, sin leer nada de la sinopsis o interpretaciones como la que aparecen en wikipedia, yo no he sacado ninguna conclusión en especial. Ha sido un libro sin más, que no me ha hecho pensar en echar la culpa a la sociedad y ni siquiera al propio Meursault. Ni he condenado al protagonista ni le he absuelto. En su juicio por no tener alma y sin ninguna indicación no he sabido si encontrarlo culpable o inocente.

Si me centro sólo en la parte literaria no tengo excesivas quejas ni excesivas alabanzas. Todo el libro está escrito desde el punto de vista de Meursault, sin apenas diálogos ni tampoco muchas descripciones ya que casi todo se centra en los pensamientos del protagonista y su apatía. El resto de personajes me han resultado desagradables por sus acciones, salvo alguna excepción puntual, pero cumplen la función de resaltar la incapacidad de Meursault de apreciar ningún sentimiento. La atmósfera del libro es sofocante. Y no es algo que diga yo, sino que es algo que el protagonista no para de repetir: la obra de desarrolla en Argel, y siempre habla del sol, del calor, del sudor; del sol, del calor, del sudor... llegando al propio punto de que en un momento termina justificando el asesinato  porque hacía demasiado sol. Así que terminas leyendo con la sensación de que estás en un horno y de que tú también estás sudando como el resto de los personajes.

Puede que yo no haya terminado de entender el libro, pero está claro que mi opinión es totalmente subjetiva y no querría condicionar a nadie para que lo leyese o no. Que a mí no me haya gustado no quiere decir que otra persona no pueda encontrarlo una maravilla. Está claro que si es considerado uno de los libros más influyentes será por algo. Y puede que lo lea dentro de unos años, con otras circunstancias personales,  y sepa ver lo que no he encontrado ahora. Pero, sintiéndolo mucho, ahora mismo no podría ser un libro que recomendaría.
De nota le pongo un dos de una puntuación de cinco.



martes, 9 de abril de 2013

Brave




Inauguramos una nueva sección del blog para incluir a las películas, que si bien no veo muchas de vez en cuando siempre cae alguna y no voy a ser yo quien les niegue su merecido espacio. Advierto, eso sí, que nadie debería esperarse grandes opiniones sobre clásicos del cine o de las últimas novedades. Las películas las veo cuando puedo y cuando tengo ganas; dos cualidades que tienen la propiedad de no llevarse demasiado bien y que su estado natural es el de evitarse. Bajo esta premisa, y como ya he dicho, es posible que caigan sin orden alguno entradas sobre algún clásico de los obligatorios, películas de las de 'anda que no tienen ya años', otras de las de 'no tienes tú ganas para ponerte a ver ahora eso' y alguna que otra novedad de las que si no estoy en el estreno como una loca perdida es porque o no tengo con quien ir o no tengo tiempo. Porque si algo de lo que me quejo mucho es de que no tengo tiempo de nada, pero creo que es por la maestría con que suelo perderlo a lo largo del día.

Al lío, que nos vamos por las ramas. Demos ya pues inaugurada la sección y pasemos a lo interesante, la peli: Indomable (Brave para los puritanos de los originales).

Esta película de la factoría de Disney es de las últimas de animación, rodada en formato 3D por ordenador y que yo no llegué a ver en el cine aunque me quedé con ganas. La sinopsis de la película se puede encontrar en muchos sitios, pero ahorraré el trabajo cotilleando FilmAffinity:



Merida, la indómita hija del Rey Fergus y de la Reina Elinor, es una hábil arquera que decide romper con una antigua costumbre, que es sagrada para los señores de la tierra: el gigantesco Lord MacGuffin, el malhumorado Lord Macintosh y el cascarrabias Lord Dingwall. Las acciones de Merida desencadenan el caos y la furia en el reino. Además, pide ayuda a una sabia anciana que le concede un deseo muy desafortunado. La muchacha tendrá que afrontar grandes peligros antes de aprender qué es la auténtica valentía.
 Partimos de que es una película pensada para un público infantil. Y todos los que ya hace unos cuantos años que hemos dejado la infancia sabemos que no vemos de la misma manera la 'típica peli Disney' cuando la vemos de niños que cuando las vemos de adultos. Es cierto que nos pueden seguir gustando, que las disfrutaremos añorando esa etapa de nuestra vida; pero seguramente las veremos sacando muchos matices y detalles que no supimos interpretar siendo niños. Así que voy a juzgar una película infantil desde una perspectiva adulta, y no sé hasta qué punto esa puede ser una opinión fiable.

La película me ha gustado y a la vez me ha dejado un poco insatisfecha. Me ha parecido más infantil de lo que últimamente me había acostumbrado Disney, algo predecible en algunos puntos y he echado de menos las canciones, que suelen ser lo que más te gusta de la película. Por supuesto que hay varias canciones, pero ahora mismo (y he visto la película hace menos de un par de horas), no consigo recordar ninguna canción que me llamase verdaderamente la atención. La princesa Merida me ha parecido un poco irritante. Supongo que esperaba a una princesa que supiese desenvolverse por si misma, sin necesidad de nadie que la ayude y dispuesta a enfrentarse a las convicciones sociales por aquello que consideraba justo. Y no he encontrado eso. Es cierto que tiene toda la razón en negarse a un matrimonio de conveniencia, pero en ningún momento, al menos al principio, hace el menor intento por comprender que su madre sólo quiere lo que cree que es mejor para ella; y que ya no es sólo lo que ella quiera lo que está en juego, sino la paz de todo un reino.
Y es en esto último donde creo que no soy capaz de juzgar la película como si fuese una niña pequeña. Es cierto que los personajes deben evolucionar, y que Merida finalmente lo hace, pero en lugar de esa princesa independiente que sabe enfrentarse a su destino me ha parecido una chiquilla que en medio de una rabieta decide tomar el camino rápido, sin pensar en las consecuencias, y se le va de las manos.
Lo que sí me ha gustado, y mucho, es que por una vez la película se ha centrado en la relación entre madre e hija, algo que en Disney debe sonar a leyenda urbana. Porque si hay algo por lo que Disney siente predilección es por las madres ausentes: muertas trágicamente, muchos huérfanos, obligados por las circunstancias a separarse de sus hijos o simplemente desaparecidas en combate sin dar ninguna explicación. Me ha parecido muy tierna la escena en que una pequeña Merida busca el consuelo de su madre cuando está asustada, sobre todo porque es algo que seguro que todos hemos visto hacer a algún niño pequeño.Creo que si tengo que quedarme con una escena de la película me quedaría con esa.
El tono cómico ha venido de la mano de casi todo el resto de los personajes: los hermanos pequeños, el padre, los peculiares pretendientes de Merida... tal vez demasiada comedia para mi gusto, aunque cumplía su función que era entretener a los más pequeños.

Tal vez no sea mi primera opción para recomendar una película de dibujos, pero me ha resultado entretenida. Creo que de puntuación le doy un tres sobre cinco.


domingo, 7 de abril de 2013

Cuatro cosas mal contadas




Digo que no voy a abandonar el blog y lo dejo más que olvidado durante tantos meses que prefiero no contarlos. Y ni siquiera sabría a qué echarle la culpa: vagueza, otras prioridades, redes sociales que acaparan mi tiempo en internet, pocas cosas interesantes que contar... un poco de todo y mucho de nada.

No voy a hacer una gran entrada para esta nueva inauguración del blog. Para eso necesitaríamos un cheff famoso que me dijese a voces lo mal que lo llevo haciendo y que no se extraña de que todo se ha ido a pique; y como de esos todavía no tengo la cosa tendrá que ir más despacio, con más trompicones y los platos seguirán sin llegar a tiempo y no cuestionaremos el sabor.

¿Y por qué he decidido volver al blog? Supongo que la respuesta está en las redes sociales: tuenti abandonada, facebook sigue porque está unida a twitter (¡twitter de mis amores, que me permites hasta un 2x1!) y tumblr relegada a los fines de semana para mi gran disgusto ¡buena conexión, divino tesoro! Así que todo lo que querría decir ha quedado reducido a los caracteres que permita twitter, que no sé cuántos son, pero que desde luego se quedan muy corto para todas las series que me trago, todos los libros que leo y la cantidad de mala leche que tengo acumulada contra políticos y economistas.
Y para eso está el blog, para poder escribir sin limitaciones sobre las cosas que hago, que no hago y debería hacer y el mundo y sus locuras en general.