martes, 10 de abril de 2012

Los microrrelatos están de moda, sólo que aun no lo sabes





Hace un par de entradas publiqué varios microrrelatos que escribí para un concurso de la Universidad de Salamanca. Podías incluir un máximo de tres, pero como al final hice alguno más y a mí no me gusta discriminar a nadie dejo los dos que faltaban para completar mis literarias tardes. Espero que les guste a cualquier posible lector que llegue aquí.


El pasajero
Aun recuerdo el viaje de tren en que acabé hablando con un desconocido que se sentó a mi lado. Ahora ya no importa el destino ni mucho menos el motivo que me obligó a subir a ese tren, pero recuerdo cada palabra que le dije. Le conté toda mi vida, incluso aquella parte que jamás me había permitido contar a nadie más. Él se marchó conociendo mis esperanzas, mis fracasos y todos los anhelos que me permitía desear pero no tener. Se fue llevándose mi parte más humana y mi parte más oscura.
Se fue con todo.
Y aun creo que el destino de ese viaje era hacia mí mismo y que el desconocido que me escuchaba con paciencia y sin opinar era yo.


Antes de que acabe el día
El dolor le nubla la vista y no puede gritar porque hasta eso supone demasiado esfuerzo. Empieza a marearse y su cuerpo, que ya acaricia la inconsciencia, termina por dejarse caer al suelo. Sabe que está abandonado a su suerte y que es difícil que llegue con vida al día siguiente, pero en su entrenamiento también le prepararon para morir, o eso quiere creer mientras ve la locura reflejada en los ojos de su captor.


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