domingo, 1 de abril de 2012

Las cosas que no olvidas




No recordaba esta historia, pero haciendo repaso por las redes sociales he vuelto a reencontrarme con ella y he vuelto a recordar por qué la escribí. Como he dicho alguna vez no suelo escribir fanfics, pero alguno que otro ha caído. Este surgió por un reto de un foro en el que había que hacer un oneshoot de Harry Potter en que la pareja  principal fuese Harry/Draco... y ésto fue lo que surgió. Cuando lo escribí creo que no había ni salido el sexto libro, así que hay muchas cosas que ahora mismo no cuadran. No es que sea especialmente bueno; pero me ha hecho ilusión volver a leerlo.
Por supuesto, si la pareja te incomodo o es un tema que no te gusta aconsejo que no lo leas.


Le quiere.

No sabe como ha llegado a eso, pero es lo único de lo que está seguro. Le quiere y todo lo demás le da igual.

Miente.

Si todo lo demás le diera igual el “le quiere” no sería sólo un pensamiento, sería un hecho. Pero no consigue pasar a los hechos. Todo se queda en el “si tan sólo no fuera él…”, “si fuera capaz de decírselo…”. Pero nunca consigue terminar las frases, si supiera como terminan las cosas serían mucho más fáciles. Una vez más nada en su puta vida puede ser fácil.
Ahora mismo la profesora Trelawny le diría algo así como “yo ya lo había predicho” y él se quedaría con ganas de practicar con ella el Avada Kedavra. Y lo peor sería descubrir que no sería capaz de realizar esa maldición, porque él es el puto niño que vivió y como tal parece destinado a no ser feliz nunca.

Le ve andar por los pasillos. Él es la elegancia pura, la misma presencia de una estirpe que vivió tiempos mejores y que ahora se a unas costumbres arcaicas que el progreso intenta aniquilar. Él es eso, es el príncipe azul que salen en los cuentos infantiles, el príncipe decadente que se cree que porque llegará a rey tiene derecho a todo. Él es un príncipe. No el príncipe de Slytherin, ni el príncipe de un reino que no existe. Es simplemente su príncipe. Y ahora no sabe si debe sentirse como un súbdito o sentir odio hacia él.

Un insulto, él responde. Hasta aquí no hay nada nuevo, si hubiera sabido lo que iba a ocurrir después seguramente habría pensado que su vida no era tan mala.

Estaba destinado a ello, o vivía uno o el otro, y él no se iba a dejar matar tan fácilmente. Dolor, muerte, pérdidas… y en el fondo de toda aquella desgracia había una última cosa, vida. Estaba vivo y debía dar las gracias por ello, y pensó en eso hasta que lo vio a él llorando por sus propios fantasmas.

***
Rubio manchado de sangre, ojos vacíos y sin vida. Dos cuerpos tendidos en el suelo, ambos parecidos, ambos diferentes. La calidez de ella, la frialdad de él. Sus padres muertos y tendidos en el suelo era una imagen que siempre le perseguiría en sus pesadillas.

Solo.

Siempre lo había estado y siempre lo había sabido. Sus padres no habían sido los mejores, pero al menos estaban. Lo que sentía ahora no era nada comparado con esa sensación de no recibir el suficiente cariño en su infancia. Ahora se sentía tan vacío, como si no tuviera nada ni nadie por lo que seguir adelante. Era como una angustia que le quemaba por dentro. Culpaba a sus padres por haberse ido y se culpaba a si mismo por seguir con vida.

Lo que le siguió a continuación fue una peregrinación entre juzgados y abogados, amenazas de la expropiación de bienes y, sobre todo, ver como esa sensación de vacío no sólo parecía acomodarse perfectamente en él, sino que parecía que cada día crecía más y más. Crecía tanto y tan deprisa que supo con seguridad que un día terminaría por matarlo.

***

Después de la guerra llegó la felicidad, y con ella llegó una boda. Lágrimas de alegría, promesas de amor eterno, y para él la promesa de que antes de terminar el verano va a conseguir olvidarse de Draco Malfoy y de su cara llena de lágrimas.
Ceremonia larga y aburrida, y hay una chica que no deja de mirarlo. Pelirroja, bonita, piel pálida cubierta por algunas pecas que le añaden cierta inocencia a su imagen. Debe ser familia de Ron, se dice. Ron es como mi hermano. Ellos son como mi familia... Pero la chica no deja de mirarlo, y él sabe que si quiere olvidar a Draco.
La ceremonia termina, llega el banquete. Todo perfecto, todo bonito y todos felices. Ahora el novio ha sacado a bailar a la novia, pero él ya no lo ha visto. Hace un rato que se ha perdido con la chica pelirroja y que ha dejado de pensar en la boda. Sus manos se cuelan por debajo de su ropa y la acaricia donde puede. Ella no se resiste y suspira bajito de vez en cuando, pero él no disfruta tanto. No puede evitar pensar en que la chica sería mucho más guapa si su larga cabellera pelirroja fuera más corta y rubia, y si esas pecas que antes le parecían tan atrayentes ahora no estuvieran. Todo estaría mejor si esa chica fuera Draco Malfoy, porque es ahora estando con otra persona cuando se da cuenta de que no puede simplemente olvidarlo. Porque Draco forma parte del pasado que quiere olvidar, pero el pasado siempre te persigue hasta alcanzarte, y Draco hacía mucho tiempo que lo había alcanzado a él.
La chica gime y él piensa en la persona que ama. Tal vez si supiera que no está pensando en ella la chica se enfadaría, o tal vez le diera igual porque ella también está pensando en otra persona. Ahora sobran los sentimentalismos, su cuerpo se lo dice, se lo grita. Le grita que necesita llegar al orgasmo pronto, y que si no es con Malfoy esa chica sirve igual. Cuando se corre no puede evitar gritar su nombre. “Draco”. Ha salido de su garganta sin poder contener las palabras. Mira al cuerpo debajo de él esperando encontrar disgusto, enfado o asco, sin embargo no encuentra nada y entonces lo comprende. Ella también ha dicho un nombre, un nombre que no es el suyo. Se sonrojan y se visten sin mirarse. No hay una despedida cuando se marchan, ni siquiera hay un “al menos nos hemos divertido”, solamente se marchan y esperan no volver a verse nunca.

El verano continúa y con él las promesas de que verdaderamente va a olvidarlo. Al calor inaguantable se le sumaba el sexo esporádico por desahogo y por desesperación. Sus amigos le dicen que las cosas no puede seguir así y él les convence de que va a cambiar, y que su próxima relación va a ser estable y no sólo de una noche. Ellos le creen y no comentan más durante unos días hasta que ven que las cosas no cambian. Vuelta a la misma historia. Siente envidia al verlos besarse y al ver como hay veces que parece que las palabras sobran entre ellos. Porque aunque suene jodidamente cursi él también quiere ser capaz de mirar así a Draco y obtener esa misma mirada en respuesta.
A veces se enfada cuando piensa así y se dice que deje de soñar. Otras veces le da igual y se permite soñar todo lo que quiere. Sueña que él y Draco son felices, que Draco le ama y que lo que hay en su cara no son lágrimas, sino una sonrisa de felicidad dedicada solo a él. Sueña tanto que hay veces que sus sueños terminan con él mismo masturbándose en la ducha y pronunciando el nombre de Draco como una letanía continua y sin final.


2 comentarios:

  1. Me ha desconcertado un poco leerlo, lo mas seguro será porque no entiendo que significan "oneshoot" y como se divide la acción, tanto en espacio y en tiempo, entre otras que yo por ejemplo nunca podría poner en boca de personajes de otros libros mis pensamientos, aun así parece divertido.

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  2. Oneshoot es una historia de un único capítulo, generalmente no muy extenso. Tal vez debería haberlo aclarado antes =S
    Lo de escribir sobre personajes de otros libros tampoco es algo que yo haga mucho, pero es interesante y bastante divertido... y siempre tienes la libertad de escribir cosas que te hubiesen gustado que pasasen en el original =)

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