martes, 28 de febrero de 2012

Crítica a los críticos


Si hago balance de los últimos días puedo decir que no he parado de escribir y que aun así no he conseguido actualizar el blog ¡y eso que estaba entre mis planes! Me encantan las contradicciones. Entre las cosas que he escrito y que han ocupado mi tiempo están unos cuantos microrrelatos que antes o después terminarán por aquí y un pequeño cuento que aun está en proceso y que está resultando ser una pequeña delicia de escribir. Pero hoy no voy a hablar de lo que escribo y de lo mucho que me queda por mejorar, sino de la lectura en general.

Siempre me ha gustado leer. No recuerdo un momento de mi vida en que no hubiese un libro que me acompañase, aunque reconozco que últimamente he descuidado esta afición y eso es algo que no me gusta. Mi lista de libros pendientes es interminable y cada día me recuerda un poco más a la Hidra de Lerna porque, al igual que sus cabezas, con cada libro que termino surgen dos nuevos que quiero leerme. Siguiendo esta premisa empiezo a asumir que nunca conseguiré estar en paz con los libros y que me moriré sin haber leído todo lo que necesitaba. Rezaremos por que haya libros el el más allá y pueda terminar el trabajo.
Muchas veces he pensado que no me importaría estudiar algo relacionado con la literatura, y ahora mismo me gustaría conocer a muchos más de los autores que ya conozco (especialmente en el terreno de la poesía). Pero aunque me gustaría reconozco que estudiar literatura a veces se me hace complicado. No es que piense que tendré dificultades en recordar a los autores y sus respectivas obras, pero sé que no me gusta estudiar sus características como si fuese algo única. Me gusta mucho leer las opiniones de los demás, analizarlas e intentar entenderlas, pero me resulta igual de importante el ser capaz de sacar mi propia interpretación.
Cuando alguien se lee un libro se crea un vínculo en el que, durante las horas de la lectura, sólo hay dos sujetos implicados. Ya no importa el escritor ni las opiniones. Lo único que importará es el mensaje que ese libro transmita y las miles de sensaciones que provoquen al lector.
Hace poco leí una crítica de un filólogo en que se enfadaba porque algunos críticos con sus opiniones habían mitificado de tal manera algunos escritores que los habían alejado del mundo real. No podemos olvidar que las obras de Shakespeare se representaban para todo tipo de públicos (no sólo los más elitistas) o que Dickens escribió sobre los más miserables porque fue algo que conoció a lo largo de su vida. Y sin embargo parece que o se tiene un cierto nivel cultural o esa obra puede superarte.
Por supuesto hay libros mejores y peores, incluso el mejor libro según la crítica puede no gustarte. No importa. Lo importante será lo que evoque, tu opinión y todas esas horas en las que no podrás dejar de pensar en cómo sigue ese libro. Porque esa es la magia de la lectura, el que por unas horas no exista más en el mundo que esos personajes imaginarios y tú. Sentir que estás entrando en la intimidad de alguien y que necesitas saber cómo acaba porque ya forman un poco parte de ti mismo.
Por eso no hay ningún libro demasiado grande, porque mientras estés leyendo será el mundo el que se quede pequeño y sólo existirá lo que las palabras vayan avanzando. Y tú con ellas.

viernes, 24 de febrero de 2012

La víctima del cuento

Escrito hace mucho, no recuerdo el motivo.


Llevo tanto tiempo sin escribir y tengo tan pocas ganas de hacerlo que el hecho de que me ponga ahora es el resultado único de la frustración.
Tal vez esto que escriba me resultará muy difícil y si alguien llega a leerlo espero que comprenda que hay momentos en los que parece que el mundo se te cae encima. No lo tengáis mucho en cuenta, pero esto será lo más personal y lo más estúpido que habré escrito en toda mi vida.
Podría empezar como si fuera un diario: “Querido diario, me llamo Sara y blablabla…” Nunca tuve la suficiente fuerza de voluntad para llevar un diario, pero siempre me he justificado diciendo que los diarios son muy de críos; y no quiero pensar que soy una cría aunque en el fondo seguramente lo sea. Daría cualquier cosa por que se me ocurriera un tema sobre el que escribir, el que sea, palabra tras palabra. Pero parece que hoy no voy a tener tanta suerte; a falta de mejor tema seguiré hablando sobre mí.
Cuando era pequeña….
No, esa no es una buena forma de empezar.
Me gustaban mucho los cuentos infantiles; que narices, a día de hoy todavía me gustan. Siempre quise inventarme uno bonito, de esos típicos en los que el príncipe rescata a la princesa y todo eso, y tendría que haber un dragón muy malo, pero tendría que ser malo por un motivo.
Nadie es malo por naturaleza ¿no?
¿Qué es lo que podría pasar para que un dragón se hiciera malo y quisiera comerse a la princesa? Mejor comérsela no; la antropofagia siempre me ha dado escalofríos. Entonces el dragón ha raptado a la princesa porque un malvado brujo se lo ha ordenado, sí, eso está mejor. Así el dragón no tendría por qué ser el malo del cuento: tal vez le están chantajeando, o no le queda más remedio… Pero eso no quita que ahora habría que explicar porqué el brujo es tan malo y ha raptado a la princesa.
Que problemáticos son los cuentos.
Ya sé, quiere casarse con la princesa para quedarse con todo el reino. No, demasiado típico. Mejor, el malvado brujo y la princesa son hermanos ¿sorprendido? El brujo es el hijo ilegítimo de la reina, encerrado en una torre nada más nacer y obligado a recurrir a la magia negra para sobrevivir cuando logró escapar del reino. Eso explicaría porqué ha raptado a la princesa: quiere que ella sufra como el sufrió de pequeño encerrado, y quiere que el malvado rey vea lo que se siente cuando te quitan a tus seres queridos. Pero no ha contado con que el valiente príncipe, que ama a la princesa con locura aunque nunca la haya visto, no va a dejar que el brujo se salga con la suya. Y así el príncipe supera todos los peligros hasta llegar al castillo negro del brujo, custodiado por un dragón blanco de tres cabezas que resoplan fuego. Pero el brujo no ha contado con que el príncipe, en sus aventuras por llegar hasta el castillo, haya rescatado el huevo del dragón que había robado y con el que le chantajeaba. Así el dragón dejará pasar al príncipe e incluso le ayudará a derrotar al malvado brujo.
Ahora tendría que haber una lucha de espadas, porque las luchas de espadas molan.
Y por supuesto el príncipe será el ganador y rescatará a la princesa, con la que se fundirá en un tierno beso y promesas de amor eterno.
Por favor, que cursilada.
Olvidemos eso último y continuemos con la victoria del príncipe, pero ¿qué ha pasado con el brujo? Hundido y derrotado, la verdadera víctima del cuento, humillado durante toda su vida y encima relegado a ser el malo ¿No ha pensado nadie que la venganza como justicia es lo único que le quedaba? Pero el brujo ha perdido y su vida depende de la espada que amenaza su cuello y que el príncipe sujeta con firmeza.

miércoles, 22 de febrero de 2012

La vida, esa zorra que te toca aguantar cada día

Cuando eres niño malgastas mucho de tu tiempo pensando en cómo será tu vida. En ese punto la vida no es más que el camino para alcanzar lo que quieres y llegar a la meta. Pasas tanto tiempo pensando en la meta que simplemente no disfrutas del día a día, que no es otra cosa que tu vida. Porque las metas no son más que el final, y todos sabemos cómo acaban todas las vidas.
Cuando eres un poco más mayor y ya te has dado cuenta de que efectivamente la vida y el mundo no te deben nada es cuando empiezas a madurar. Pierdes la inocencia infantil que piensa que todo irá bien y te das un golpe contra una realidad que te dice que no todo va a ser como tú quieres.
Y eso duele.
Duele admitir que nunca tendrás el control de todo y que nunca serás tan feliz como cuando te lo estás imaginando. Duele saber que el mundo a veces es cruel y muchas veces se ensaña con los que menos se lo merecen.
Pero dicen que de todo se aprende, y tal vez el dolor sea el mejor de los maestros, aunque sea dura con sus métodos. El dolor te hace recordar que lo que vivirás será la realidad, no la ficción. Es también el que te hace ver que hay cosas por las que luchar simplemente porque lo merecen.
Pero la felicidad es el mayor de los tiranos y ata a la gente. Maneja a su antojo a las personas y pocas veces es suficiente. Es el miedo a perder esa felicidad lo que provoca el dolor, y aun así nos pasamos la vida con la única esperanza de que la felicidad es lo que encontraremos al final.
Mientras tanto irán pasando los días. Algunos merecerán la pena ser vividos y otros simplemente sólo pedirán ser olvidados. Y con cada día que pases tú serás un poco más sabio y verás las cosas de otra manera. No mejor ni peor, simplemente distinta.
Y un día simplemente habrás tenido suficiente y querrás parar. Y cuando pares pensarás en todo lo que has hecho y lo que no has hecho, y las cosas que podrían haber pasado y nunca lo hicieron. Te permitirás descansar de esa rueda que gira cada día y no será un día más, sino que será uno de los días más especiales de tu vida.
Será el día en que te permitas encontrarte a ti mismo sin que esa zorra que llaman vida se meta por medio. Será el día en que no importarán lo que piensen o esperen los demás, porque bastante será saber lo que esperas de ti mismo. Y el día en que te descubras a ti mismo, sin que haya esperanza, felicidad o dolor de por medio podrás decir que eres realmente tú y no lo que esperaba la vida de ti.
Yo no sé lo que la vida espera de mi, aunque dudo que sea algo. Tampoco creo que espere mucho de la vida, pero hasta que llegue a ese punto de inflexión y pueda encontrar quién soy seguiré jugando a este juego macabro que es encontrar la felicidad y la meta.
Una felicidad que es más esquiva que nunca y a la que le gusta desaparecer cuando más la necesitas.
Ahora mismo odio a la felicidad.

lunes, 20 de febrero de 2012

Día eterno y falta de ideas

Tengo varias entradas esperando ser terminadas, mil temas de los que hablar, mil series que podría ver, miles de dibujos por hacer y miles de cosas que estudiar. Y lo único que puedo pensar es que esta es una de las tardes más aburridas que recuerdo en mucho tiempo.
¿No se va a acabar nunca?
Empiezo a pensar que en relatividad, cuando hablan de la dilatación del tiempo, deberían incluir como ejemplo lo verdaderamente dilatado que te parece en estos días tan largos.
No tengo mucho más que añadir salvo que parece que necesito aficiones nuevas que entretengan a mis neuronas y que no sea demasiado para ellas, que parece que hoy están en un día tonto.
¿Alguna sugerencia?

You're going to die in there



Esta entrada tenía haberse escrito hace ya varias semanas, justo cuando terminé de ver la serie tras un atracón de dos días -¡dos! que he batido mi propio record en terminar una temporada-. Pero buscar ganas de escribir a veces es complicado, y si encima necesitas inspiración ya puedes esperar un imposible y hoy, que en una conjunción astral extraña se han juntado las dos cosas, voy a a aprovechar para dedicárselo a la serie "traca final" del pasado año:

American Horror Story




Porque las casas encantadas molan, pero molan mucho más cuando están lejos y tú no vives en ellas rodeado de gente cada cuál más peculiar ¿o era al revés?

Todos conocemos esas leyendas urbanas que alguna vez nos asustaron de pequeños y esta serie las aprovecha. Las casas encantadas abundan por todo el planeta, cada una con su trágico evento que la ha convertido en algo maldito, y si hay un verdadero protagonista en esta serie es precisamente la casa, a la que están atados todos los personajes.



Creo que va quedando claro el argumento. Tenemos una misteriosa
casa encantada, con oscuros secretos que ocurrieron en el pasado, pero ¿qué nueva familia ha tenido la mala suerte de acabar viviendo en ella? Se trata de la familia Harmon, que ha llegado huyendo de sus propios fantasmas para acabar cayendo de cabeza en otros peores y mucho más reales.



Vivian y Ben Harmon tenían lo que muchos clasificarían como una vida perfecta, hasta que un sangriento e inesperado aborto destruye parte de su relación y de sus esperanzas. Y todo se desmorona aún más cuando Vivian descubre que para rematarlo del todo su marido la está engañando con una de sus estudiantes de psiquiatría. Con un matrimonio destruido y una hija, Violet, que les guarda bastante rencor deciden hacer las maletas en busca de un nuevo comienzo, sin saber que van a encontrar mucho más.

Hay muchos personajes en esta serie, y cada uno de ellos es tan peculiar que no merecía ser olvidado; pero como no quiero que quede una entrada muy larga y ya hay cientos de páginas con la biografía completa de cada uno me voy a centrar en la opinión personal que he tenido de alguno de ellos.


El primero de ellos es Tate Langdon.
Tate es el prototipo del chico misterioso y oscuro que te llamará la atención aunque intentes resistirte. Es uno de los pacientes de Ben y pronto descubrimos que es un alma atormentada, muy descontento con el mundo y que no cree que quede nada bueno por lo que luchar. El problema principal es que tal vez él sea una de las cosas contra las que hay que luchar.
Tate es el lado dulce y lo peor de la serie, según la cara que quiera mostrarte. La relación que inicia con Violet es tierna, protectora y busca una redención que tal vez no merezca, pero con el resto... es un auténtico hijo de puta.
Muchas críticas comparan a esta pareja con la de Crepúsculo. No puedo opinar mucho porque no he leído a los tan aclamados vampiros, pero Tate... Las fans van a adorarle, yo la primera de ellas; y tiene ese punto de chico algo oscuro pero tierno que haría cualquier cosa por protegerte del que presumen los vampiros. Y luego descubres que en realidad te has hecho fan del nuevo Charles Manson y te sientes desconcertado. Porque aquí el amigo resulta que tiene más de un secreto y ninguno de ellos es bueno, y no sabes si perdonarlo u odiarlo.


La segunda que más me llama la atención es Moira O'Hara. En este caso hay que hacer una doble presentación ya que nunca podría haberse utilizado mejor la expresión de que son dos caras de la misma moneda. Por un lado tendremos a la sexy Moira en su versión joven, que es como la ven los hombres y que juega con ellos a su antojo, a pesar de que es al final ella la que sale perjudicada. Por otro lado tendremos a su versión mayor, que ya ha recibido suficientes disgustos en su vida como para confiar en nada, especialmente en los miembros del género opuesto por los que siente bastante rechazo. Con su versión joven se resucita además el lado más erótico de la serie con el mito de la porno-chacha. Pero claro, primero estás viendo como una chica joven y guapa le gusta entretenerse a sí misma, y al cabo de unos segundos tienes la misma imagen con una mujer que podría ser tu abuela. Y claro, la cara que se te queda con eso es un ¿pero qué?



Por último tenemos al alma de la serie, que no es otra que Constance, y que se ha quedado sin foto porque ya estoy hasta las narices de pegarme con este editor. Pedir que la defina en unas pocas líneas sería pedir demasiado, porque si hay algo que podemos decir de ella es que es muy compleja. Es controladora, pésima madre, no tiene remordimientos por nada y es capaz de envenenar tu comida sin que le tiemble el pulso mientras mantiene una impoluta sonrisa. Quiere a sus hijos, pero tan a su manera que nadie sabría distinguir si lo que siente por ellos es el más absoluto desprecio. Está obsesionada con las apariencias y con su aspecto, y no tiene ninguna sutileza en demostrarte que eres un desecho de persona. Vamos, es la vecina que todos deseamos tener.

También tenemos a Infantata aterrorizando el sótano, ex amantes que vienen a destrozar el nuevo presente, rubber man y su misterios identidad, un nuevo bebé en camino y el secreto de una casa que es capaz tanto de aterrorizar a la gente como de dar una nueva oportunidad.
Recuerda que nunca entre la vida y la muerte ha habido tan pocas barreras.
Dejo el trailer para ir abriendo el apetito



viernes, 17 de febrero de 2012

Dear Bittorent

Dear BitTorrent:
Sé que no tengo derecho a pedirte nada porque ¿qué inexistente relación hemos llevado estos últimos meses? Y te comprendo cuando me recriminas que eres el segundo plato y que sólo pienso en ti porque megaupload ha decidido desaparecer de mi vida -¡oh! cruel justicia que ha terminado con nuestro sempiterno idilio-. Pero te lo pido en serio ¿podrías no dejarme las cosas a medias? Puedo soportar lo de la espera porque sabes que soy una persona comprensiva pero ¿las cosas a medias?, ¿En serio? Me estás llevando a unos límites que no sé si podré aguantar. De verdad quiero que esto funcione, así que pon un poco de tu parte.

viernes, 10 de febrero de 2012

Edición HTML ¿Por qué a mí?

Mi blog se ha enfadado y ahora dice que sólo piensa publicar las entradas que estén escritas en edición HTML... Voy a echar de menos los buenos tiempos en los que podía redactar con libertad. ¿Pero cómo demonios puedo poner imágenes así?

jueves, 2 de febrero de 2012

Deberías temerle a la oscuridad

¿Nunca habéis tenido una serie que conocisteis por casualidad y que os gustó desde el principio? Podría decir muchas, no por nada siempre me he considerado una serie adicta. Si hay algo de lo que puedo presumir  -y eso no es algo que abunde- es que aunque no la haya visto podría decir el argumento de un montón de series sólo por lo que he leído sobre el tema.
Una de las series que llegó a mi vida de la forma más inesperada y que más me ha marcado ha sido y es Supernatural. Aun recuerdo los primeros días que oí hablar sobre ella en algunos lj que seguía, y la verdad es que el argumento me pareció de lo más simplón. Pero había que darle una oportunidad. Todo el mundo parecía maravillado por haberla descubierto y la recomendaban por todas partes. Y yo, que en ese punto estaba abandonando el anime por las series estaba dispuesta a engancharme a cualquiera. No había terminado siquiera la primera temporada en EEUU y hablar de doblaje era pedir demasiado, así que me lancé a la aventura de la VO y después del piloto ya podía decir que esa serie iba a gustarme.




Creo que ya he hablado demasiado sobre mí y es hora de ir a por lo verdaderamente importante: ¿De qué va Supernatural?
Podría resumir todo mucho y decir que cuenta la historia de dos hermanos que, por casualidades no tan casuales, se han visto obligados a ser cazadores. Y no unos cazadores cualquiera. Ellos cazan a los seres que se esconden en la oscuridad, pueblan tus pesadillas y de los que te protegías cuando eras pequeño. Porque en esta serie los monstruos, los demonios y los fantasmas pueden estar en cualquier parte, y no es muy agradable encontrarse con alguno. Y ellos están allí para proteger a los que creen que no hay nada que temer.

Lo que primero me cautivó fueron los chicos protagonista. Créeme, si te gustan los chicos guapos esta va a ser tu serie. Podría dar muchos motivos por lo que me resultan atractivos, pero creo que con una imagen va a quedar todo mucho más claro.

¿Verdad que no necesito dar más explicaciones?
Pero vamos a quitar la parte más física y pasemos a lo importante, su argumento. Como ya dije al principio me pareció poco simplón. No es la primera serie en la que alguien se dedica a cazar monstruos por el mundo ¿por qué una más iba a ser distinta? 
La principal diferencia es que pese a ser una serie que trata sobre lo sobrenatural sus personajes son más humanos que nunca. No es sólo el típico fantasma en una casa encantada, sino una persona que un día estuvo viva y a la que le ocurrió algo lo suficientemente traumático  como para acabar atrapado en una realidad que poco a poco lo va enloqueciendo. No sólo son demonios, sino personas poseídas y a las que estás matando si quieres acabar con ese demonio. Y no son demonios que provocan el mal y compran almas, son seres humanos a los que sólo les falta una excusa para ser malvados y que están dispuestos a vender su alma.
Poco a poco vas descubriendo que los sentimientos que tienen frente a la caza van cambiando, y aunque quieren una vida normal saben que ya nunca podrán tenerla precisamente porque ahora saben demasiado y su vida va cada día un poquito a peor.


Durante las primeras temporadas los capítulos tienen historias independientes unas de otras. Puedes saltarte unos cuantos y no pasará nada, pero en las siguientes temporadas la historia central, la de los dos hermanos, va cobrando cada vez más importancia. Nuevos personajes, nuevos enemigos, secretos del pasado, el infierno y saber que no pueden fiarse ni de si mismos es algo que descubren a lo largo de sus siete temporadas. 
No son los héroes perfectos ni tampoco lo buscan porque bastante tienen con seguir vivos un día más. Porque si algo saben es que la muerte hace tiempo que los conoce. Saben que nunca tendrán una familia y que su hogar será el sitio donde pueden necesitarlos por unos días, nunca demasiado tiempo. La serie se va haciendo más oscura poco a poco, igual que lo hacen ellos al descubrir que entre el blanco y el negro hay un montón de grises. Y lo que es una lucha contra el mal pasa a ser también una lucha para que el mal no se apodere de sus vidas.

En primer lugar hablaré sobre Dean Winchester, que siempre ha sido mi favorito:

Dean Winchester. Puede conquistar tu mundo con una sonrisa.
Dean es el hermano mayor y en un principio es el que está más implicado con su trabajo. Es mujeriego, adora la cerveza -yo me enganché a ella por culpa de esta serie-. y aunque es el prototipo de chico duro puede ser un cielo cuando quiere. Ha vivido toda su vida condicionado por la elección de su padre de convertirlos en cazadores en venganza por la muerte de su madre. Sabe que no tendrá una vida normal y tampoco la busca, pero es algo que sabe que en el fondo desea, y ser cazador será cada vez más pesado para él. Pero si hay algo más importante que sus deseos es proteger a su hermano.

El siguiente en cuestión es Sam Winchester:

Sam Winchester. Cuidado con su lado oscuro.
A diferencia de Dean, Sam siempre ha sabido que no quiere que la lucha contra el mal sea el centro de su vida. Él quiere una vida normal y tranquila y ha abandonado a su hermano y su padre para seguir su propio camino... y todo iba bien hasta que los demonios vienen a destruir su perfecto nuevo mundo. Sam es mucho más complejo y tiene muchos más sentimientos encontrados que Dean. Desea alejarse de la vida a la que su padre les ha condenado y le culpa por no haber tenido una infancia normal, pero no tiene mucha capacidad de elección porque pronto descubre que él está más metido en ese mundo que nadie. Y es entonces cuando su lado más oscuro empieza a aparecer y será su gran reto dejarlo crecer o no.

Mencionaré también a Castiel, que aunque tarda unas cuantas temporadas en aparecer pronto pasa a tener un papel muy relevante en la historia de los hermanos y será en muchas ocasiones su gran apoyo, aunque tenga que enfrentarse a su familia para ello.

Castiel. Al pobre le cuesta entender cómo funciona el mundo.

Podría contar muchos más detalles del argumento o hablar sobre muchos más personajes que son también muy importantes, pero temo que estaría diciendo demasiados y esta es de las series que tienen que sorprenderte. Porque nada ni nadie son lo que parecen, y todos podemos tener un pequeño monstruo en nuestro interior al que sólo le hace falta una excusa para salir. Y si necesitas más pistas recomiendo encarecidamente que veas la serie porque no te vas a arrepentir.

Quiero resaltar también un par de cosas: los guiños que hacen en la serie a sus propios fans, sus partes cómicas y la música.

De la parte de los guiños que hacen a sus fans no puedo decir mucho ya que es una parte importante de la trama y no quiero caer en los spoilers. Pero sí que puedo decir que nunca había visto una serie que mezclase con tanta habilidad realidad y ficción.
De las partes cómicas... digamos que tienen mucho sentido del humor y son muy poco políticamente correctos cuando escogen alguno de los temas de los que hablar. También tienen particular fascinación por incluir un punto de burla hacia los personajes más de moda. El dedicado a Crepúsculo es mortal.
Y de la música sólo puedo decir que yo he creado para mí la categoría de música sobrenatural: AC/DC, Black Sabbath, Bon Jovi, Iron Butterfly, Kansas... Desde luego recomiendo su banda sonora si quieres escuchar buena música.

Dejaré un par de trailers para ver si alguien se anima.