martes, 24 de enero de 2012

El Círculo Perdido del Infierno

Esta es, seguramente, una de las entradas más raras que pueda escribir ¡y lo peor es que es la segunda vez que lo hago!
Todo comenzó hace mucho cuando descubría la Regla 34 de internet (si algo existe tiene su versión pornográfica en internet http://inciclopedia.wikia.com/wiki/Regla_34 ). Y hablando de esta regla surgió el tema de que no existiría nada que involucrase a "La Divina Comedia" y concretando más a Dante y a Virgilio.

Mi cara frente al reto de encontrar algo
Pero pronto tuve que admitir que tenían razón y que la Regla 34 no afectaba a los clásicos de la literatura (aunque encontré mucho de Devil May Cry). Surgió el reto de escribir algo que cumpliese la famosa Regla y que implicase a esos dos personajes... y pronto yo me eché atrás y dije que era incapaz de escribir algo así por lo que yo quedé como una cobardica y el reto suspendido.
No pasaron ni un par de días y ya estaba escribiendo la historia medio subidita de tono de la que había renegado. No es una delicia para la vista, pero al menos fue una experiencia muy gratificante escribirla.
Os dejo la historia de la discordia, que como ya he dicho antes no es la primera vez que aparece en internet (hizo su debut en facebook de la mano de livejournal), pero como este blog es el que más uso prefiero que esté aquí.

El Círculo Perdido del Infierno


Con la respiración todavía entrecorta se puso a analizar los hechos, y después de que cientos de pensamientos se agolparan en su cabeza al mismo tiempo buscando preferencia, se dio cuenta de que no tenían sentido ninguno.

Por supuesto era la situación, que le había sobrepasado.

¡Él era una persona decente! ¡Claro que lo era! Adoraba a Beatriz y estaba dispuesto a recorrer el infierno por ella. Pero para su desgracia, entre los recuerdos de ese vergonzoso instante en que la locura se había apoderado de él, Beatriz brillaba por su ausencia.

No era culpa suya, de eso estaba seguro. Uno no puede estar en un infierno lujurioso y no dejar que el ambiente te nuble, aunque lo intentes con todas tus fuerzas. No puedes dejar de ser un simple hombre cegado por unos impulsos creados con el único fin de destruir tu alma.
La lujuria era su pecado y él no había podido ni había hecho nada por resistirlo.

Todas las imágenes con Beatriz volvieron en una deliciosa visión que hizo que se estremeciera: su cuerpo, blanco y redondeado, suave y blando al tacto, y que se abría según avanzaba; las noches teniéndola, aunque sólo fuera en su mente, y el resto deseándola, aliviándose como podía.

Y aun seguía en el interior de aquel cuerpo, caliente y semi erecto. Un cuerpo que no era el de ella pero que le gustaba a pesar de las diferencias. Desnudos ambos, o al menos con la suficiente falta de ropa como para que pudieran considerarlo así. Virgilio era su maestro, su objetivo, el inalcanzable. Y lo había alcanzado de una manera en la que nunca habría imaginado.

Su cuerpo era duro y de un color tostado; y la vejez ya se dejaba más que adivinar en su rostro. El acto había sido rápido y brusco, con poca consideración por ambas parte, y a los dos les había gustado. Tal vez todas sus preocupaciones vinieran porque le había gustado demasiado.

El cielo no estaba hecho para perdonar algo así. Sabía que la condena por ese acto podía significar su estancia perpetua en ese ambiente de pasión condenada. Y por unos segundos, aunque sólo fuera en su cabeza, pensó que si repetir ese instante una y otra vez toda la eternidad iba a ser su castigo, podía convertirse en un pequeño paraíso.


viernes, 20 de enero de 2012

Yo me bajo


Ayer fue uno de esos días en que piensas que ya ha llegado la gota que ha rebasado el vaso. Y no, no fue sólo por el anuncio de que cerraban megaupload, aunque confieso que me jodió mucho. ¿Es que en los paraísos fiscales no se roba mucho más y todavía no han hecho nada?
Vivimos en un mundo gobernado por unos inútiles en el mejor de los casos y auténticos cabrones en la mayoría. Hace tiempo que no confío demasiado en el ser humano y muchas veces he pensado que si algo bueno puede suceder al planeta es que nos extingamos.
Las grandes empresas, la banca y las finanzas controlan el destino y la política de todos los gobiernos. Sin embargo cada cuatro años hacemos el paripé de que podemos elegir a quién nos gobierna y los países occidentales tienen la inmensa caradura de dar lecciones de democracia cuando ahora mismo en Italia y Grecia gobierna una persona que nadie ha elegido.

¿Eso es democracia?

No respetan la vida ni la dignidad humana, y mucho menos el planeta en el que ellos también viven. Acabo de leer este artículo http://blog.rtve.es/carnecruda/2012/01/la-metamorfosis-.html y no puedo más que darle la razón. Unas agencias que han tenido gran parte de esta crisis no paran de pedir recortes en aras del progreso económico. Nos están convirtiendo poco a poco en monstruos deshumanizados, en una pieza más de su macabra máquina de hacer dinero. Piezas prescindibles, cambiables y que pueden explotar hasta que ya no puedan aportar más.

¿Es este el progreso que esperan? Porque entonces yo me declaro enemiga del progreso y defensora del ser humano y su felicidad.

A todos los que piden recortes en sanidad o que bajen todavía más los sueldos les deseo la mayor de las miserias, una enfermedad para que se den cuenta del valor de la sanidad y que tengan que sobrevivir con el salario mínimo, tal vez entonces cambien de ideas.
Hasta hace poco me daba miedo que de verdad pudiese suceder una catástrofe en 2012 y ahora lo que me da más miedo es saber que no ocurrirá nada. Que no tendremos un cambio de mentalidad que nos haga ser mejores y que la mayor catástrofe será seguir un año más en esta esclavitud modernizada en la que nos hemos convertido.

Ya lo he decidido, reniego de este mundo que ni entiendo ni quiero entender. Me niego a que pasemos a adorar al dinero como si fuese una deidad más.

Convierto al ser humano, al verdadero ser humano que desea ser feliz sin perjudicar a los demás, en el centro de mi universo. El resto no tendrán más honor que piense en ellos como unos monstruos.

Y haré todo lo que esté en mi mano porque las cosas mejoren, aunque sea poco lo que pueda hacer. Porque si no mejoran no sé si siquiera querré vivir en el mundo de las injusticias por ley